Con la presentación del llamado paquete económico 2019, integrado por los criterios generales de política económica, la iniciativa de ley de ingresos y el presupuesto de egresos de la federación, el nuevo gobierno muestra una perspectiva de realidad, sobre todo económica, alejada del discurso y la fiesta protagonizada por el nuevo estilo populista y mesiánico de hacer política en México por parte del presidente.

El concepto utilizado en los criterios generales de política económica para 2019, referente al escenario 2020-2024, es el de un “marco económico conservador” que resulta consistente con las expectativas actuales del mercado. El gobierno federal se ajusta a una perspectiva más creíble en comparación con la meta anunciada hasta el cansancio por el entonces candidato López de un crecimiento del 4%.

El gobierno recientemente concluido del expresidente Peña, en los criterios generales de política económica 2013, aventuró un escenario macroeconómico con una meta inicial para ese año de 3.5% de crecimiento anual del producto interno bruto (PIB) y a partir de 2015 se llegaría a un aumento del 4%. Así, el crecimiento promedio para el periodo 2013-2018 sería del 4% anual.

Ya conocemos la historia. En términos de crecimiento anual del PIB, entre 2013 y 2018 el crecimiento promedio anual será de 2.5%, el cual es 1.5% menor a la perspectiva del gobierno de Enrique Peña, es decir, que 37% menor en función de las expectativas de hace seis años.

Para el periodo 2019-2024 los criterios generales de política económica 2019 del gobierno del presidente López establecen una meta inicial para el año siguiente (2019) de 2%. Para 2020 y 2021 la meta es de 2.6% y para 2022 y 202 de 2.7%, cerrando el sexenio con un crecimiento de 2.8%. De esta manera, el crecimiento promedio anual del PIB para el periodo 2019-2024 es de 2.7%, que está por arriba de la estimación del Banco de México que es de 2.3% y por debajo de los datos del Fondo Monetario Internacional que es de 2.8%.

De acuerdo con los datos anteriores, según los criterios generales 2019 estaríamos creciendo en el periodo 2020-2024 a un crecimiento real anual del PIB de entre 2.1% y 3.3%, que sigue estando muy alejado de la meta del 4%.

Se espera que la inflación se fije en la meta del Banco del México de 3% anual para el citado periodo, con una ligera depreciación del tipo de cambio nominal en el horizonte previsto congruente con una trayectoria del tipo de cambio real bilateral peso-dólar constante en el periodo 2020-2024, con un cierre hacia 2024 de 20.7 pesos por dólar.

El déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos se ubicaría en un nivel promedio de 2.2% del PIB en los años considerados. En el escenario de los criterios generales 2019 también se incorporan precios promedio de la mezcla mexicana para el periodo 2020-2024 de 53, 51, 51, 51 y 52 dólares por barril.

Para 2018 el cierre estimado de crecimiento del PIB se estableció en 2.3% y para 2019 en 2%, una inflación de 4.7% para 2018 y de 3.4% para 2019.

A juzgar por los criterios generales de política económica para 2019, se busca fortalecer las finanzas públicas y mantener un clima de estabilidad macroeconómica. Además, el gobierno estima que el mayor gasto en inversión en infraestructura, derivado de los nuevos proyectos en regiones con mayor pobreza y desigualdad, bajo crecimiento y poca conectividad espacial, permita reducir costos de producción y generar focos de desarrollo que incentiven el crecimiento de la productividad.

Por otro lado, el gobierno apuesta a que su estrategia de pacificación, reducción de la violencia, lucha contra la corrupción y fortalecimiento del Estado de derecho, contribuyan a una asignación más eficiente de recursos, un mayor retorno a la inversión y una mayor eficiencia en la combinación de los factores de producción.

También se considera que el desarrollo de capital humano joven y la construcción de 100 universidades en zonas marginadas, pueda abonar en pro de un mayor crecimiento.

Por Ricardo Caballero de la Rosa