La mayoría de la obra de María Izquierdo, se encuentra pérdida.

Hoy celebramos un aniversario más de la muerte de la pintora mexicana María Izquierdo, ocurrido un 3 de diciembre de 1955, en la Ciudad de México. Su nombre completo era María Cenobia Izquierdo Gutiérrez, nació el 30 de octubre de 1902 en San Juan de los Lagos, Jalisco en el seno de una familia ultracatólica. Su padre murió cuando ella tenía 5 años de edad y su madre la dejó al cuidado de los abuelos, quienes la llevaron a Torreón, Coahuila donde la chiquilla cursó la primaria y tomó algunas clases de arte. La progenitora reapareció cuando la niña tenía 14 años, para casarla con un militar. Aun joven, tuvo la oportunidad de viajar y asentarse por un breve tiempo en los estados de Aguascalientes y Coahuila. Se casó con un hombre mayor y durante esa etapa de su vida se convirtió en madre. Tiempo después se separó y estableció una relación sentimental con Cándido Posadas Izquierdo.

María Izquierdo y su marido, radicados en el D.F a partir de 1923; duraron casados 12 años y procrearon un varón y 2 niñas. Para exorcizar el tedio o la desdicha conyugal, María, aún antes del divorcio empezó a plasmar en colores las explosivas visiones que le bailaban tras los ojos. En 1927 ingreso a la Academia de San Carlos, donde estudio un año. Tuvo por maestros a Germán Gedovius y a Manuel Toussaint, pero la influencia más profunda la recibió de Rufino Tamayo. En 1929, siendo Diego Rivera Director de ésta, examina la obra de los alumnos y se atrevió a declarar: “Esto es lo único”, ante un lienzo de María Izquierdo. Se hace un escándalo por ello, de tales proporciones que Izquierdo acabó expulsada del plantel y Diego Rivera, corrido del cargo.

Realizo su primera exposición en 1929, apoyada por Diego Rivera, quien hizo los comentarios escritos para presentarla. Esta primera exposición de María se llevó a cabo en una galería de arte que había en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, la cual era atendida por los pintores Carlos Mérida y Carlos Orozco Romero. Al año siguiente llevo al Art Center de Nueva York una muestra que comprendía retratos, paisajes y estudios, siendo la primera mujer mexicana que expuso en Estados Unidos. Talentosa artista plástica jalisciense que el tiempo ha colocado junto con Frida Khalo en la cúspide de la pintura femenil mexicana. Vivió en diferentes puntos de la República, donde participó en diferentes movimientos pictóricos y fue rechazada por otros. Sus biógrafos suponen que asistió a la Academia de Rubén Herrera, debido a la sólida formación que demostró.

Después de ser corrida de San Carlos, María Izquierdo conoce a Rufino Tamayo, con quién vivió 5 años. Cuando rompió con Tamayo en 1933, María Izquierdo ya era una figura descollante en el medio artístico e intelectual de México. Pero la más importante influencia y, que se refleja en su trabajo pictórico, es la del mexicano Rufino Tamayo, personaje con el que entabló una relación profesional y afectiva profunda. Pero que se rompió cuando el pintor la abandonó para casarse con Olga.

María Izquierdo pintó autorretratos, alacenas, altares, animales, personajes del mundo del circo, pueblitos, mujeres, niñas, caballos, naturalezas muertas con fondo de glorioso paisaje. La pintura de María tiene su encanto, entre inocente y salvaje, entre bucólico y volcánico. Se sitúa en un lugar intermedio entre las creaciones espontáneas de las Escuelas al aire libre y las búsquedas formalistas de Castellanos, Rufino Tamayo y Agustín Lazo, con quienes se emparenta.

María Izquierdo pasó los últimos 17 años de su vida, casada con un opaco pintor sudamericano: Raúl Uribe, quién se encargo de vender su obra fundamentalmente a diplomáticos. En 1931 impartió clases en la Escuela de Artes Plásticas de la Secretaría de Educación, pero esa actividad no le impidió continuar exhibiendo su obra en museos y galerías lo mismo de México y otros países del continente americano, que en geografías lejanas como Tokio, París y Bombay. En 1936 llegó a México el poeta francés y teórico del surrealismo Antonin Artaud, el cual se sintió cautivado por la pintura de Izquierdo a la que califico de «sincera, espontánea, primitiva e inquietante». Gracias a su influencia logró María exponer en París. Durante el resto de su vida continúo aliada con Tamayo en contra del monopolio discriminador de los muralistas.

De acuerdo con los recopiladores del libro «Veinte siglos de Jalisco en la pintura», la obra de María Izquierdo, que en sus inicios fue catalogada como primitiva por algunos críticos, se caracterizó en su mayor parte por la temática popular mexicanista en sus elementos conceptuales, pero con un discurso moderno en su tratamiento formal y estético. Su propuesta plástica presenta dos vertientes que conformaron sus vivencias y emociones. Sus pinturas, inspiradas en el folclore y en los tipos nacionales, derivan a veces en el surrealismo; tienen un carácter popular y un estilo primitivo logrados basados en sencillez, vigorosas líneas y colorido brillante. Su abundante producción esta compuesta por óleos, acuarelas, dibujos, xilografías y aguafuertes. Expuso en los más importantes museos y galerías de México, Nueva York, Buffalo, Hollywood, San Francisco, Santiago de Chile, Guatemala, Panamá, Brasil, Lima, La paz, Río de Janeiro, Bombay, París y Tokio.

Existen cuadros suyos en museos y colecciones privadas de gran importancia tanto en México como en el extranjero. En 1964, Año de las Artes Plásticas de Jalisco, fue la única mujer cuyo nombre quedo inscrito junto al de otros 17 artistas en el muro del monumento a José Clemente Orozco en la ciudad de Guadalajara. Tamayo le enseñó el uso de la acuarela y el aguazo. Son notables sus retratos y escenas de circo de provincia. Desde 1935 enseño en la Escuela de Artes Plásticas de la SEP y formo parte de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios. Fue miembro fundador de la Casa de Artistas de América. En 1945, trabajó en el bosquejo de un mural para el Departamento del Distrito Federal, pero la junta evaluadora que reunía personalidades como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, canceló el proyecto y el contrato que ella había firmado.

Para el año de 1948, sufrió una hemiplejía que le dejó el brazo derecho paralizado, pero la artista fue capaz de sobreponerse a esa imposibilidad y continuó su obra trabajando con el brazo izquierdo. Uribe la abandona después de este ataque de hemiplejía. Ella intenta, varios meses después, pintar con la mano izquierda y luego de intentos fallidos, logra algunas telas que irradian la misma fuerza que sus primeros óleos. Sólo su determinación y voluntad la hicieron volver a pintar, pero lamentablemente sin alcanzar su antiguo nivel. Murió en la Ciudad de México el 3 de diciembre de 1955, en la miseria. Por mucho tiempo la artista estuvo casi olvidada y sólo en los años 70 fue redescubierta y revalorada. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres desde el 22 de Noviembre del 2012.

Actualmente la mayoría de sus obras se encuentran en manos de extranjeros y muchos de sus restantes trabajos se encuentran perdidos.

Entre las obras más importantes de Izquierdo están:

El retrato de Belem (1928), El teléfono (1931), Naturaleza muerta (1932), Alegoría del trabajo (1936), Alegoría de la libertad (1937), El circo (1939), Orquídeas (1944), La tierra (1945), Coscomates (1945), Zapata (1945), Autoretrato (1946), El idilio (1946), La niña indiferente (1947), La soga (1947). En sus primeras obras, del periodo 1927-1930, muestra su entorno más inmediato, retratos de sus seres queridos y amigos, ejemplo de ello son los cuadros Retrato de Belem (1928) y Niñas durmiendo (1930), que es el retrato de su hija Amparo y su sobrina, así como naturalezas muertas y paisajes.

La Voz del Norte, Excelsior y Museo CJV