La generación inmediata anterior a la actual no tuvo la oportunidad de reflexionar acerca de su vida sexual y de pareja, ya que esta era impuesta como resultado de un deber moral/social o se aceptaba como el producto de un instinto sexual de apareamiento que se manifestaba en algún momento de la vida adulta.

Esta secuencia, justificada por las leyes naturales, sociales y divinas, impedía que mujeres y hombres reflexionaran conscientemente acerca de: a) sus necesidades y deseos de formar una pareja heterosexual y tener una familia y, b) de sus preferencias eróticas y sexuales y de cómo querían que fuese su vida sexual.

Muchos de los conceptos que ahora son comunes en nuestras conversaciones sobre sexualidad tales como orgasmo, respuesta sexual, satisfacción sexual, juegos eróticos, masturbación y preferencias eróticas entre otros, no son compartidos por las generaciones anteriores por dos razones: 1.- no sabían su significado exacto y, 2.- no hablaban de ello (eran tabú).

La reflexión existencial acerca de quien soy, qué siento y qué quiero hacer con mi sexualidad propia de los tiempos modernos, ha sido uno de los motivos que han contribuido al surgimiento del concepto de “Salud Sexual” como un área específica que no solo se refiere a la prevención y el cuidado de la salud biológica o a la ausencia de una enfermedad, sino que tiene que ver con la búsqueda del bienestar biopsicosocial humano que se exprese en una sexualidad integral y plena como lo reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Así, es válido que HOY, mujeres y hombres se preguntan si requieren o no de una pareja o de una familia para sentirse bien y ser felices de esa manera; si quieren seguir manteniendo o no la relación en la que están; también se preguntan sobre la orientación sexual entre otras cosas y saben que pueden tomar decisiones al respecto. También muchas mujeres y hombres, en la actualidad saben que existe la ayuda profesional especializada en temas que antes eran considerados íntimos y que pueden optar por ella para conocer un poco más acerca de sus deseos eróticos y su desempeño sexual, especialmente cuando tienen dudas o no están conformes con su vida sexual.

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Algunos tabús son:

  • No tener relaciones sexuales durante la menstruación, ya que esto parecería ser sucio, pecaminoso, vergonzoso e incluso inmoral.
  • El tener una vida sexual activa implica que el orificio vaginal se haga más grande o se pierda la capacidad de apretar o contraer la vagina, proporcionando menor placer a la pareja.
  • El sexo durante el embarazo es aún más prohibido por la connotación que tiene la maternidad de pureza pues se cree que el pene puede dañar al bebé o producir abortos prematuros.
  • La masturbación genera sentimientos de culpa, en la mayoría de los casos por una educación reprimida y moralista, que puede traer problemas de tipo sexual a nivel personal y de pareja.
  • En relación al método anticonceptivo DIU, se tiene la creencia que durante la penetración el pene se puede lastimar por este aparato.
  • El tamaño del pene es un mito, pues se cree que entre más grande mayor será la satisfacción sexual que se produce en la mujer.
  • El orgasmo se ha asociado exclusivamente a los genitales, tanto al tamaño del pene como al de la vagina sin considerar, que el orgasmo puede presentarse con sólo acariciar o besar a la pareja en cualquier parte del cuerpo, sin llegar necesariamente al coito.
  • Las relaciones sexuales de tipo anal y oral sé consideran, generalmente, como depravaciones y fuera de lo normal para muchas personas, pues se piensa que son asquerosas y degeneradas.
  • La homosexualidad también es considerada una perversión por los convencionalismos sociales, religiosos y otros prejuicios, ya que esta práctica sexual es solamente una orientación diferente.
  • La narratofilia se refiere al gusto por narrar situaciones, fantasías e historias sexuales, con el fin de excitar a la pareja, esta práctica dejo de ser para muchas personas irrespetuosa y ofensiva, cuando en ocasiones sólo es un juego erótico.