En escenarios donde la pandemia vulnera a México no sólo en los riesgos sanitarios, sino también económicos, el Presidente Andrés Manuel López Obrador rindió un informe trimestral más, plagado de la “liturgia” de un régimen donde la egolatría termina por imponerse frente a cientos de dudas que hoy nos preocupan a millones de mexicanos.

El informe lo resumo con interrogantes, pronósticos más que cantados y la etiqueta de la cuarta transformación que hoy deja a los mexicanos no sólo en cuarentena, sino acorralados ante lo que se avecina.

El Presidente dijo:
A la mitad de las familias en México está llegando un programa de bienestar ¿será?.
Se comprometió a la creación de 2 millones de empleos en nueve meses frente a un panorama de recesión. El detalle es que omitió decir ¿cómo?.

En varios momentos recalcó que se trata de una «Crisis transitoria».
A pesar de esto, anunció que siguen adelante los programas insignia de su gobierno.

Apretó la austeridad burocrática y anunció el adiós a los aguinaldos de funcionarios de primer nivel.

Nuevamente le dedicó renglones a “Los Conservadores”.
«Rompimos el molde» dijo el Presidente, al dar en tres pasos su fórmula para encarar la «crisis transitoria» :

  1. Mayor inversión Pública
  2. Empleo pleno
  3. Austeridad y Honestidad Republicana.

Adelantó que una vez superada la pandemia, convocará a darnos abrazos en las plazas públicas.
En resumen escuché DEMAGOGIA.

Después de oír a un Presidente que parece ir en una realidad alterna a la que hoy se vive en las entrañas de una sociedad donde no sólo hay temor a una pandemia, sino también incertidumbre ante la inestabilidad económica, que la verdad no se vislumbra transitoria, sino mucho más firme de lo que podemos prever.

El mandatario se mantuvo en el discurso de primero los pobres, al asegurar que en diciembre de este año, su gobierno, podrá demostrar con certeza estar disminuyendo la pobreza.

Hubo silencio hacia algún respaldo para las grandes empresas que tendrán que sacar sus fondos emergentes o hacerse de créditos para mantener plantillas laborales y encarar las obligaciones fiscales.

Dijo que habrá apoyos para la mediana y pequeñas empresas así como también para quienes tienen negocios incluso en el sector informal.

Y sin embargo, a pesar de todo lo anterior, nos seguirnos quedando con la demagogia de un mandatario que nos “vende” muy bien las cifras de 2 millones de empleos sin decir cómo se van a generar.

El informe discursivo tal parece que se hizo para calmar las turbulencias de un golpeteo recio que se ha dado a la figura y mandato presidencial.

Lo cierto es que quienes estamos en medio de dos fuegos, es decir, los de arriba y los de abajo, estamos en un limbo donde quienes tengan ahorros tendrán que hacer uso de ellos.

Pero quienes viven al día y dan servicios independientes, tendrán que buscar cómo salir de lo que para el Presidente es una “crisis transitoria”.

La clase media en México también existe, y ésta no es la que recibe los subsidios gubernamentales; es la que tendrá que alternar quizá más de un oficio para poder satisfacer las necesidades básicas de una familia y no pasar a engrosar las filas de la pobreza en nuestro país.

Percibo decepción y enojo en muchos de los que sin ser seguidores o militantes de la 4T votaron por AMLO. Hoy el descalabro es mayúsculo, cuando ya es difícil encontrarle sentido a un discurso presidencial que por momentos raya en lo irracional.

@rubysoriano
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