La ayuda humanitaria es una respuesta ante situaciones en las que la seguridad, los derechos y el bienestar

El Día Mundial de la Ayuda Humanitaria es el 19 de agosto, hoy hace 10 años que 22 trabajadores que realizaban ayudas humanitarias fueron asesinados en un atentado en la sede de la ONU en Bagdad.

Es un día para conmemorar a todas las personas que han perdido sus vidas en el servicio humanitario y para celebrar el espíritu solidario de todos aquellos quienes se enfrentan al peligro y la adversidad para ayudar a otros. Cada día, trabajadores especializados en la cooperación humanitaria brindan su ayuda solidaria a millones de personas en todo el mundo sin importar quiénes son ni dónde se encuentran.

Este año la ONU y sus socios humanitarios han lanzado una campaña titulada “El mundo necesita más…” (The world needs more…) donde en un alucinante y conmovedor vídeo van apareciendo palabras que simbolizan el espíritu de ayuda y solidaridad que impregna esta inmensurable labor del servicio humanitario.

En honor de quienes murieron mientras ayudaban a otros, cada 19 de agosto celebramos el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria. Conmemoramos su sacrificio y reafirmamos nuestro compromiso con el trabajo vital que a diario desarrollan en condiciones difíciles y peligrosas y en lugares donde otros no pueden o no quieren ir. Este año, la campaña del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria quiere que se responda una pregunta. ¿Qué es lo que más necesita el mundo?”

La ayuda humanitaria es una respuesta ante situaciones en las que la seguridad, los derechos y el bienestar de determinadas comunidades, grupos o colectivos están en riesgo. Este tipo de ayuda puede ser de muchos tipos, entre ellos económica, social, logística o moral.

Las situaciones que originan una crisis humanitaria pueden ser básicamente de dos tipos:

En primer lugar, aquellas que han sido causadas por la naturaleza, por ejemplo desastres ambientales, inundaciones, seísmos, sequías, crisis alimentarias, entre otras.

En segundo término, las que han sido provocadas por la acción humana, tal como es el caso de las guerras, los conflictos bélicos, la persecución, etc.

La ayuda humanitaria obliga a que los cuerpos de atención o acogida inicien sus labores en las primeras 48 horas tras el hecho que ha originado la crisis, pues se trata del período en el que los efectos de la situación tienen mayor impacto.

Los 3 niveles de atención de la ayuda humanitaria. Por lo general, la atención inmediata mide la capacidad de respuesta de los organismos de atención ante situaciones adversas, sea cual sea su origen. Existen tres niveles de atención cuando se trata de ayuda humanitaria. Veamos:

Inmediata:
Este tipo de asistencia incluye aspectos fundamentales como la alimentación, el alojamiento, el resguardo en un lugar seguro y la atención médica y psicológica, entre otras que puedan surgir.

Es el tipo de ayuda más importante pero, a la vez, el más difícil de todas, pues los efectos de la situación son recientes y el personal de atención aún no controla plenamente el terreno.

Urgente:
A partir de las primeras 48 horas, los planes de atención cambian. La labor pasa de ser inmediata a urgente y su objetivo es tratar de restablecer la normalidad en el escenario de las incidencias y asegurar que las necesidades esenciales de las personas han quedado cubiertas. Hay mayor dominio de la situación por parte de los equipos de atención y el impacto inicial de lo ocurrido empieza a reducirse.

Según la gravedad de los hechos, la atención urgente puede durar días o incluso semanas.

Sostenible:
Pasados estos plazos, la ayuda humanitaria se planifica de forma que adquiera sostenibilidad en el futuro inmediato. La situación inicial ha sido controlada, las personas han dejado de estar en riesgo y ahora el objetivo principal es intentar, en la medida de lo posible, volver a la normalidad.

Este tipo de ayuda suele ser implementada a través de planes sociales y económicos.

Las 3 clases de ayuda humanitaria.Para auxiliar a la población damnificada de forma efectiva, es necesario que los países donantes y los países en desarrollo trabajen de forma coordinada. Para ello, los primeros deberán desarrollar su capacidad de gestión y respuesta ante una crisis, así como contribuir a acrecentar la resiliencia de los segundos ante ellas.

De este modo, en las categorías de ayuda humanitaria encontramos actuaciones humanitarias y de desarrollo.

Ayuda de emergencia.Se desarrolla ante una catástrofe natural o una crisis causada por el ser humano. Podemos distinguir entre ayuda y prestaciones materiales, ayuda alimentaria y organización de los servicios de seguridad de la ayuda.

Ayuda destinada a la reconstrucción y rehabilitación. Se trata de intervenciones que demandan una menor inmediatez y que se llevarán a cabo a largo plazo. Su objetivo es que la región receptora de la ayuda se sobreponga a las consecuencias de la crisis sufrida.

Prevención de desastres. Son aquellas acciones cuya finalidad es disminuir los peligros de catástrofes, prevenirlos y acondicionarse ante su llegada.

¿Cuáles son los principios de la ayuda humanitaria? La ayuda humanitaria no es un concepto surgido de la nada. Por el contrario, forma parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo y sus principios están reflejados en documentos oficiales e instrumentos jurídicos, como por ejemplo las resoluciones que al respecto ha difundido la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Desde la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU detallan cuáles son los principios que deben guiar la acción de las entidades u organizaciones especializadas en ello, que son:

Principio de independencia operativa: La ayuda humanitaria que se preste en un lugar específico no puede entremezclase con cuestiones políticas, culturales, militares, ideológicas o religiosas. De hecho, nadie puede influir directamente en los acontecimientos para inclinar hacia un lado u otro la acción de los organismos de atención.

Principio de imparcialidad: Las labores de atención y asistencia inmediata que lleven a cabo los organismos no debe ser excluyente ni estar determinada por razones de sexo, raza, edad, religión, opiniones políticas, entre otros factores. Debe implementarse según la necesidad de cada situación y en virtud del impacto y el alcance de la misma.

Principio de neutralidad: Las misiones que se desplacen hasta el lugar de los hechos o que atiendan a las personas afectadas en otro espacio no deben, bajo ningún concepto, tomar partido en lo que sucede en el entorno. En casos de guerras, por ejemplo, su labor no será alimentar las discrepancias o mostrase favorables a uno u otro de los bandos en conflicto. Lo suyo será la atención de las víctimas directas e indirectas.

Principio de humanidad y atención: Ni las cabezas de misión ni el personal que trabaja sobre el terreno deben olvidar que su labor fundamental es atender el sufrimiento y las necesidades de las personas dondequiera que las haya. El factor humano debe prevalecer siempre: salvar vidas es el principal objetivo de cualquier programa de ayuda humanitaria en el mundo.

Los principios de imparcialidad, neutralidad y humanidad fueron confirmados en la Resolución 46/182 de la Asamblea General aprobada en 1991, mientras que el principio de independencia se añadió en la 58/114 aprobada en 2004.

Fuente: Conciencia Eco y Oxfam Intermón