La educadora estadounidense Julia Feldman es la impulsora de ‘Giving the talk’, un perfil transversal que se propone mejorar de raíz la forma en la que hablamos de sexo.

Tras varios años de experiencia al frente de su propio negocio como consultora de educación sexual, en septiembre de 2018 Julia Feldman (California, 1984) decidió abrir una cuenta de Instagram profesional dedicada a esta materia. El perfil se llama @givingthetalk y, en once meses, ha recaudado más de 8.500 seguidores. “La idea original era que mi familia y amigos pudiesen hacerse una idea de en qué consiste mi trabajo, ya que este habitualmente se desarrolla en clases o talleres a puerta cerrada, pero la audiencia se ha incrementado tan rápido que está claro que estoy cubriendo una necesidad del presente”, cuenta esta licenciada en Educación con credenciales en Ciencias de la Salud.

Su misión pasa por compartir “información exacta en términos médicos y empoderadora para todas las edades, géneros e identidades”. Lo hace, además, desde una perspectiva divertida y libre de estigma o vergüenza. Las cuestiones que aborda van desde el consentimiento -uno de los temas más habituales- o los embarazos indeseados hasta la ética o las enfermedades de transmisión sexual. Aunque, más allá de los recursos que publica, quizá la gran fortaleza del perfil es la de reivindicar un vocabulario claro y directo para un asunto, el sexo, al que en determinados entornos todavía rodean grandes tabúes. Un buen ejemplo de que la revolución comienza por el lenguaje.

¿Por qué era importante para ti formar sobre consentimiento sexual en Instagram?

El consentimiento es un reto, un tema intimidante para mucha gente a la hora de ser transitado. Pero, en realidad, trata sobre habilidades de comunicación básicas, sobre entender que todos merecemos que se respeten nuestros anhelos, necesidades y límites; entender que todos debemos tratar a los demás con respeto y dignidad. Creo fundamentalmente que si más gente pudiese empoderarse para comprender y emplear estrategias básicas de consentimiento, todos tendríamos relaciones más sanas, satisfactorias y respetuosas.

¿Cuáles crees que son las mejores fórmulas para expresar consentimiento?

No hay un único vocabulario sobre consentimiento que pueda servirle igual de bien a todo el mundo. Se trata de desarrollar habilidades para ser capaz de comunicarte con tu pareja/s de una manera cómoda y genuina para hablar sobre deseos y líneas rojas. Implica preguntar antes de proceder a mantener actos íntimos o sexuales, manteniendo un diálogo ininterrumpido sobre lo que quieres y aquello con lo que te sientes cómodo. No solo hay que vincular la intimidad con la comunicación, sino ser proactivo a la hora de iniciar ese intercambio. Yo he creado recursos visuales que contienen diferentes expresiones que cualquiera puede encontrar útiles porque, a veces, dar con un lenguaje personal puede resultar complicado. Pero cada persona -y cada relación- debe encontrar su propio camino para comunicarse de forma efectiva, cómoda y sexy.


«35 formas de pedir consentimiento. Ej. ¿Qué tan lejos quieres llegar? ¿Qué te resulta divertido? ¿Quieres que siga?¿Te apetece probar algo nuevo?»

¿Cuáles son las áreas que la educación sexual debe cubrir y a qué edades pueden empezar a ser abordadas?

Le educación sexual debería empezar cuando los niños son muy pequeños (a los dos años). Usando términos anatómicos correctos, dando forma a una comunicación respetuosa y afable, enseñando sobre autonomía corporal, articulando maneras sanas de expresar amor y afecto, pidiendo permiso para tocar e introduciendo ideas sobre consentimiento. Según los niños se hacen mayores, sus necesidades con respecto a la información y el desarrollo de habilidades se incrementa. Es ahí cuando deben aprender sobre los cambios corporales; abordar de forma respetuosa el cambio en las relaciones; calcular riesgos y asumir responsabilidades en la toma de decisiones y obtener información necesaria sobre cómo funcionan los cuerpos, la sexualidad, la identidad y las relaciones. La educación sexual debería mantenerse durante toda nuestra vida, ya que nuestros cuerpos, relaciones y necesidad de conocimientos relevantes están en constante evolución.

¿Consideras que la educación sexual es aún periférica en la conversación pública?

Creo que hay una gran vergüenza y estigma social sobre los cuerpos y la sexualidad y eso hace que nos inhibamos a la hora de mantener los debates abiertos, honestos y científicamente exactos que todos merecemos. Todo el mundo tiene un cuerpo, una sexualidad y una identidad. No hay ninguna buena razón para que no debamos estar equipados con excelente información y herramientas para transitar cuestiones tan habituales. Cuanto más consigamos normalizar estas conversaciones, más mejoraremos nuestras vidas en general.

También hemos visto los efectos negativos que la vergüenza o la falta de información pueden tener: prevalecimiento de la cultura de la violación, embarazos no planeados, picos en niveles de infección, personas sintiéndose alienadas ante sus propios cuerpos y su sexualidad (y, por ello, luchando para aceptarse a sí mismos y a otros). Va más allá de ser una cuestión periférica. Sin importar nuestro respectivo contexto cultural o distinto sistema ético o moral, todos sufrimos cuando hay personas que no son libres para hablar sobre sus cuerpos y sus sentimientos.


«Cómo revocar el consentimiento. Ej. He cambiado de opinión; esto no está funcionando para mí; vamos a tomarnos un descanso; necesito un momento para mí misma».

¿Cuáles son las reacciones a tu perfil de Instagram que más te han sorprendido?

La respuesta ha sido alucinante. Recibo mensajes desde todo el mundo: desde mi propia ciudad a China, India o Arabia Saudí. Me dicen que el contenido que ofrezco es informativo, legitimador e invita a reflexionar. Me dicen que la simple noción de que nuestros cuerpos no son motivo de vergüenza, el sexo es normal y todos merecemos placer y respeto es una información poderosa. Las diferencias deben ser abrazadas y celebradas. Quiero ‘echarle la charla’ a tanta gente como sea posible con la esperanza de que podamos cambiar la forma en la que nuestra sociedad se comunica sobre sexo.

Vogue.