El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló recientemente que, ante una menor inversión, en particular proveniente del sector privado, el crecimiento de la economía mexicana será inferior a lo previsto en los dos próximos años, lo que complicará el inicio del actual gobierno federal encabezado por el presidente López.

El pronóstico de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para 2019 pasó de 2.5%, reportado en octubre de 2018, a 2.1%, una disminución de 16% entre ambas previsiones.

Para 2020, el FMI había calculado un crecimiento en octubre de 2018 de 2.7%, el cual fue recortado a 2.2% para 20202, una disminución de 18% entre una estimación y otra.

Este ajuste a la baja para las perspectivas económicas de México, está en línea con lo previsto por otros organismos internacionales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En efecto, el Banco Mundial recortó medio punto porcentual su previsión para el PIB de México en 2019 a 2% en su reporte Perspectivas Económicas Globales de enero, atribuido también a una inversión aún moderada y además a un ambiente de incertidumbre política.

La Cepal por su parte ajustó a la baja su pronóstico a 2.2%, 0.1 punto porcentual menos respecto a lo previsto en octubre del año pasado.

Aunque existe un respaldo social significativo a las acciones emprendidas hasta el momento por el gobierno de López, éste no se ha traducido en certidumbre económica por lo que persiste cautela y prudencia entre los inversionistas, lo que está provocando que haya menores flujos de inversión privada en México.

Por otro lado, la menor inversión y la revisión a la baja en las perspectivas de crecimiento es congruente con las condiciones en el mundo que están apuntando a una desaceleración más rápida de lo previsto en la economía. En este sentido el FMI también recortó sus previsiones para la economía global: pasó de 3.5% para 2019 y a 3.6% en 2020, 0.2 y 0.1 puntos porcentuales por debajo de lo pronosticado en su texto anterior.

Los estimados para Estados Unidos permanecieron sin cambio. El crecimiento en 2019 marca una desaceleración a 2.5% y a 1.8% en 2020, comparado con una tasa de crecimiento prevista de 2.9% en el año pasado, debido al final del efecto del estímulo fiscal.

Funcionarios del FMI advirtieron que la confianza de las empresas en México podría verse socavada si se expande el rol del sector público en la economía, si se deteriora la posición fiscal o si surgen dificultades con respecto al nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá. Además, señalaron que la incertidumbre prevalece con respecto a las políticas del nuevo gobierno, luego de la cancelación del proyecto del aeropuerto. Con esta interrupción y el retroceso en algunas reformas de los sectores de la energía y la educación se pueden potenciar los efectos perniciosos de la incertidumbre política nacional.

Con estas advertencias, es posible que la situación política y económica del país pueda seguirse distorsionando y deteriorando, en particular para las inversiones, sobre todo si se siguen afectando las reformas estructurales realizadas en el sexenio pasado, en específico debido a que no existe aún un programa de largo plazo que las sustituyan estructuralmente, pues lo que hasta hoy se observa es un retroceso en varias reformas pero no su replanteamiento a la luz de una propuesta estratégica y estructural.

Por: Ricardo Caballero de la Rosa