La función va a empezar y los mexicanos no tenemos más oportunidades para librarla. El llamado urgente del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, para permanecer en cuarentena durante el próximo mes, dejó claro que este hombre ha estado “capoteando” de manera magistral frente a un “picador” negligente, necio, arbitrario y ridículamente caótico.

A los mexicanos hoy nos debe ocupar lo inmediato que es #QuedarnosEnCasa y sobrevivir a esta pandemia que nos pone en jaque como un país novato para encarar emergencias sanitarias.

Las pifias del Presidente Andrés Manuel López Obrador no pueden ignorarse, pues si bien es una realidad que las fakes news han hecho su agosto durante el manejo de la información gubernamental, también es cierto que el Presidente sigue siendo la figura que le da al traste a toda la estrategia de su propio gobierno.

Hace unos días, durante una conferencia de prensa casi decretaba el fin de la cuarentena para el 15 de abril orillando a López-Gatell a desdecirlo frente a todos.

Las filias y fobias son casi imposibles de anular en momentos donde el ambiente de crispación lleva a millones de mexicanos a pensar además de la salud, en los temas de su propia economía y sobrevivencia.

Mientras la esposa del Presidente, Beatriz Gutiérrez sigue con una sobre exposición en redes sociales dejando al descubierto su poco paciencia y ánimo de responder a las provocaciones o cuestionamientos en contra del Gobierno de México.

El regreso a twitter de la pareja del Presidente ha sido para subirse al ring y descalificar a quienes tengan un planteamiento crítico. En tanto, su marido sigue dando muestra de tozudez pública al mostrarse poco empático para poner el ejemplo y tomarse la temperatura, ponerse gel en las manos, bajar el ritmo de sus giras y evitar las fotos con seguidores.

Todo esto nos muestra a los ciudadanos la necedad de un personaje que actúa como Messías y no como el capitán del barco que en momentos de crisis como el que ya enfrentamos, da muestra de ser el primero en poner en práctica las medidas.

La dureza de la realidad en nada debe asociarse al ataque o insulto, pero nuestro Presidente es una persona de la tercera edad que por más sano que parezca, debe guardar los protocolos para evitar los contagios que tanto difunden su esposa y sus propios funcionarios.

La información de López Gatell ha sido clara siempre que la da él, sin la mediación del Presidente.
Vienen días donde estaremos en vilo y al filo de la numerología letal del Covid19.

En este sentido también es importante que el propio gobierno deje de generar desconfianza y confusión frente a los casos detectados y las muertes.

¿Cómo saber si se tiene coronavirus si las pruebas escasean? Aquí es donde estriba el cuestionamiento que también deben asumir y no descalificar como una guerra sucia.

¿Acaso las neumonías atípicas no las van a contabilizar? ¿Qué pasa si yo me quedo en casa porque no me hicieron la prueba, enfermo y si muero dirán que fue neumonía o Covid para no agrandar la estadística?

Hoy me queda claro que el Gobierno de México está en la batalla de los molinos no sólo para contener una pandemia, sino para frenar el pánico y la irrupción masiva de pacientes en hospitales donde seguramente se intensificarían las cadenas de contagios masivos.

El reto que tenemos frente a nosotros, el inmediato depende de nuestra propia responsabilidad para cuidarnos frente a un tsunami que nunca hemos experimentado y cuya voracidad puede ser letal.

Si el Gobierno de México maneja bien la estrategia de contención de contagios, información, logística social y económica para la población, seguramente muchos estaremos narrando este 2020 como el año más negro que nos tocó enfrentar en nuestra vida y en la historia de un país lleno de incredulidad.

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