El nuevo libro de la popular ilustradora reivindica la liberación y el disfrute sexual sin tabúes, culpas ni etiquetas.

Su primera masturbación, la primera vez con un chico, la primera autoexploración a conciencia. La ilustradora María Hesse, nacida en Huelva en 1982, pero sevillana de adopción, acaba de firmar su libro más íntimo hasta la fecha: ‘El placer’ (Lumen). Un relato en el que las experiencias personales de la autora en el terreno sexual se intercalan con pinceladas biográficas de referentes feministas, de la dramaturga Eve Ensler a la directora de cine porno Erika Lust, para componer una sinfonía que tiene como destino la liberación y el destierro de tabúes aún vigentes. Un trabajo para el que ha contado con el asesoramiento de autoras como Carmen G. de la Cueva o Luna Miguel, y que contribuye a consolidar un cambio de rumbo en su trayectoria.

“Llevo una etapa en la que mi carrera profesional ha experimentado una ruptura. Ahora manifiesto una mayor implicación social y política, tengo un posicionamiento que quiero seguir defendiendo”.


© María Hesse

¿Cómo se origina este proyecto tan comprometido?

En un principio, no me había planteado que la sexualidad femenina siguiese siendo tabú a día de hoy. Yo ya me sentía liberada y hablaba mucho de sexo con mis amigos. Lo tenía muy naturalizado. Así que lo que yo quería era hacer un libro erótico. Pero antes de abordar el proyecto, mientras terminaba otros trabajos compartí en Instagram un par de dibujos que hablaban sobre masturbación femenina. Resultó que fueron censurados.

¿Y cómo alteró este hecho el enfoque inicial?

Me di cuenta entonces de que la cuestión no estaba tan normalizada como yo pensaba. Haciendo encuestas, también por Instagram, observé que seguían imperando estereotipos como el de las mujeres ‘fáciles’ o ‘estrechas’. O ideas como que si tienes una pareja parece que no te puedes masturbar. También se insiste en diferenciar entre orgasmo clitoriano y vaginal, cuando todos los orgasmos son clitorianos, aunque se alcancen a través de la penetración. Por eso, el libro que iba a ser erótico terminó adquiriendo un enfoque más reivindicativo.


© María Hesse

¿Te ha resultado difícil abordar desde la honestidad el relato de tu propia sexualidad?

Empecé a documentarme leyendo libros de sexualidad escritos por mujeres y me di cuenta de que empatizaba mucho más con aquellas autoras que hablaban desde su propia experiencia. No quiere decir que me sintiese identificada con todo lo que relataban, cada una tiene una vivencia diferente, pero entendí que era más fácil hablar desde lo que sí que había vivido. Decidí entonces centrarlo en mi experiencia, que parte desde la frustración. La frustración, por ejemplo, de tardar en conseguir un orgasmo, que es un tema que a muchas mujeres aún les cuesta abordar porque tienden a culpabilizarse. Cuando, si no se consigue un orgasmo, puede ser porque no nos han enseñado a descubrir nuestro cuerpo o porque tenemos una carga mental muy grande. Todo ello se puede superar. Partí desde una búsqueda del orgasmo para concluir en una liberación.

¿Has tenido que luchar mucho para no autocensurarte o todo ha fluido de manera natural?

Me daba mucho miedo partir desde mi historia porque al final es algo íntimo y hay cosas que nunca había contado de una forma tan abierta. Quería que el tono fuese como el de las conversaciones que he tenido con mis amigas, que han sido una pieza fundamental de mi aprendizaje. Empecé a escribir para ver cómo me sentía, y poco a poco comprobé que no pasaba nada por contar lo que estaba contando. Era algo natural. Tampoco es un libro exhibicionista, me he ceñido a los hitos que han ido conformando mi sexualidad y por los que, de alguna forma, muchas hemos pasado: nos hemos masturbado, hemos tenido una primera vez con penetración y sin ella. Para romper los tabúes tenía que predicar con el ejemplo.

¿Qué consejos le darías a una adolescente que está explorando su sexualidad para que «el descubrimiento de un orgasmo no tarde en llegar»?

Mírate la vulva y experimenta con tu clítoris sin pudor y sin culpa. Tenemos un cuerpo maravilloso con muchísimas posibilidades. Y, si vas a tener relaciones con otras personas, ten la capacidad de comunicarte sin miedo. Debemos saber dejar claro lo que nos gusta y lo que no; lo que nos apetece y lo que no

Vogue.