Por Raúl Torres Salmerón

Las épocas aciagas en Puebla en las que en un lapso de 12 años, de 1963 a 1975, el Estado tuvo seis gobernadores como fueron Antonio Nava Castillo quien fue sustituido por Aarón Merino Fernández, después fue electo el general Rafael Moreno Valle, –abuelo del fallecido ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas–, que también pidió licencia y sucesivamente fueron mandatarios Mario Mellado García, Gonzalo Bautista O’Farril y Guillermo Morales Blumenkron.

Con la frase, cancelemos odios y rencores, resultó electo después el doctor Alfredo Toqui Fernández de Lara, quien gobernó de 1975 a 1981. Después siguieron sexenios de tranquilidad hasta la caída del helicóptero en diciembre de 2018.

Sin embargo, hubo un suceso poco conocido en el año 1976, cuando se crearon las condiciones políticas y sociales que estuvieron a punto de provocar la caída del doctor Toxqui con la intervención de la entonces Dirección Federal de Seguridad.

Alejandro Gallardo Arroyo, quien tenía 24 años en 1976, licenciado en Economía y Director de la Escuela Preparatoria Diurna Benito Juárez García, habla del suceso:

-En 1976 en la Universidad de Puebla se instaló una dictadura burocrática que combatió todo aquello que no procedía del comité estatal del Partido Comunista Mexicano. El rector Luis Rivera Terrazas acalló las críticas hasta llegar a las expulsiones sin derecho a ser oído. Los empresarios, la iglesia y la derecha estaban del otro lado. Estaba fresca la caída de varios gobernadores.

-Toxqui era incómodo a la Federación que por su parte, apoyaba de manera irrestricta a la UAP.

-El conflicto de abril de 1976 con la toma del Carolino por un grupo de estudiantes, se presentó por el abuso y la intransigencia de una burocracia que no cumplió con el sueño de Reforma Universitaria.

-La disputa entre el Partido Comunista y la Rectoría a cargo de Luis Rivera Terrazas contra el Frente Estudiantil Popular (FEP), fue por estas razones:

1) El doble discurso del PCM ante los universitarios y su relación con la Presidencia de la Republica.

2) Creció el movimiento estudiantil, ajeno al control de la burocracia universitaria y destruía a las escuelas opositoras.

3) Había manejo discrecional del presupuesto universitario.

4) Existía constante provocación en las escuelas donde el PCM no era mayoría y el estudiantado pedía cuentas claras como Medicina, Leyes y Preparatoria diurna. 5) La expulsión del doctor Guillermo Cabrera Candia, director de la Escuela de Medicina y opositor de Luis Rivera Terrazas.

-En ese contexto el FEP decidió tomar el Edificio Carolino, para manifestar el desacuerdo estudiantil ante la cerrazón del PCM y el Consejo Universitario.

El 27 de abril de 1976, los estudiantes toman las instalaciones del edificio central y transcurren cuatro días sin enfrentamientos, mientras se realizaban manifestaciones a favor y en contra de los hechos.

LA PRESENCIA DE LA DFS

El intento de “derrocar” a Toxqui, al calor del conflicto, es cuando la Dirección Federal de Seguridad, comandada por Miguel Nazar Haro, sigilosamente se acuartela en el Hotel Colonial y desde ahí orquesta un ataque al edificio Carolino.

Los cuerpos policiales del Gobierno del Estado, representados por los famosos militares Felipe Flores Narro y Luis Álvarez Moguel, reportaron la presencia de los federales, enviada desde Los Pinos y sin conocimiento del Gobierno del Estado.

La DFS venía a realizar acciones violentas que permitieran justificar la desaparición de poderes, en el Estado de Puebla, acción que se coronaria el 5 de mayo de 1976 durante la visita del Presidente Luis Echeverría.

Ante las filtraciones tanto en el gobierno como en el FEP, dirigentes estudiantiles se reunieron con el gobernador Toxqui. Así fue parte de la conversación.

REUNIÓN TOXQUI Y LÍDERES DEL FEP


El encuentro se inició, con desconfianza, pero la fuerza de los argumentos y la actitud del doctor Alfredo Toxqui, disipó la tensión. Suave, pero firme, preguntó a Gallardo:
-¿Está enterado de la presencia de la Policía Federal de Seguridad en el Hotel Colonial?

Le respondí que tenía cierta información y que el conflicto no era con la Federación.

En un tono de mayor preocupación, volvió a cuestionar:
-¿Había algún compromiso con el Señor Presidente?
Contesté que no, pidiéndole que interviniera para evitar otros riesgos.
Respondió puntualmente, el gobernador:
-Por indicaciones de México, se quitó el cinturón de seguridad que rodeaba al edificio Carolino.

En ese momento estudiantes y gobernador estaban atrapados en el mismo problema, ya que el Presidente estaba manipulando actuaciones.

Faltaban 36 horas para el histórico desfile y la esperada visita presidencial. Hubo riesgos, las presiones arreciaron y optamos por no prestarnos a un letal enfrentamiento. Esa decisión cambio nuestras vidas para siempre.

Concluye Gallardo Arroyo: Obviamente un cruento resultado, habría propiciado el pretexto ideal, para culpar y derribar sin juicio alguno al presunto responsable de los actos violentos.

Los riesgos para ambas partes en nuestro caso eran jugarse la vida por una causa inútil y del otro lado la estabilidad del gobierno de Toxqui, que se había ganado la animadversión presidencial por ser amigo del ex Presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Considera Gallardo que entonces se hubiera impuesto como gobernador al entonces Senador de la República Horacio Labastida Muñoz, ex rector de la UAP vinculado a los comunistas.

Años después, comenta Gallardo se encontró con el doctor Toxqui ya fortalecido en las postrimerías de su mandato en la Ciudad de México. Platicaron entonces sobre lo que hubiese significado, no haber salido del Carolino ese 4 de mayo de 1976.

“Era impredecible lo que podía suceder con nuestro amigo el presidente Echeverría. Yo había dado indicaciones a mis cercanos colaboradores de estar preparados para abandonar el gobierno”, le dijo Toxqui.

Hasta aquí el dicho del universitario. Sin embargo, otras fuentes cercanas al doctor Toxqui, señalaron que tal vez la imposición de un gobernador favorecería a otra familia cercana al echeverrismo, en este caso el interinato hubiera recaído en el ingeniero Rodolfo Sánchez Cruz.

CRONICA DE LOS HECHOS

En la revista de la BUAP, Tiempo Universitario, Año 7, número 11 con fecha de 17 de junio de 2004, con el título: Desde el poder: agresión a la UAP, Walter Fernando Vallejo Romero, en base a una investigación hemerográfica, resume así el conflicto de abril y mayo de 1976:

A finales de abril de 1976, un grupo equipado con armas de alto poder, tras herir gravemente a diversas personas y ocasionar la muerte de otra, se posesionó del edificio Carolino, tomó a profesores, funcionarios y estudiantes como rehenes y exigió la renuncia de Rivera Terrazas.

Antes, el 10 de septiembre de 1975, rindió protesta como rector de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) el ingeniero Luis Rivera Terrazas, miembro del PCM.

Respecto a la relación de la rectoría con el gobierno federal, Rivera Terrazas afirmaba:

“Echeverría nos empezó a hacer el amor… En esa época yo iba a Los Pinos cada quince días o cada mes, para hablar horas enteras con el señor presidente… Pero, en el fondo ¿Adónde quería llegar? A que le invitásemos a venir un día a la Universidad, para hacer aquí un gran discurso, para presentarse como un hombre de izquierda, como un gran progresista apoyado por la universidad más de izquierda, más revolucionaria del país. Pero jamás lo invitamos…”

Desde 1974 Echeverría auspició la creación del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) con el objetivo de restarle presencia nacional al PCM. Como en la universidad poblana los comunistas eran hegemónicos, Puebla fue de las primeras entidades en las que el PST fue fundado. Sus principales dirigentes estatales fueron Alejandro del Castillo Saavedra, Carlos Talavera Pérez, Genaro Piñeiro López y otros jóvenes. Una de las primeras acciones del PST en Puebla fue la de crear el denominado Frente Estudiantil Popular (FEP), como su filial universitaria.

El FEP-PST tenía influencia en algunas escuelas. En las elecciones rectorales de 1975, el FEP postuló como candidato al doctor Guillermo Cabrera Candia, padre de Enrique Cabrera Barroso. Los resultados fueron apretados, quedando electo Rivera Terrazas, sumamente cuestionado.

Al mediodía del 27 de abril de 1976, el FEP, encabezado por Carlos Talavera, Genaro Piñeiro, Ángel Valerdi Cortés, Héctor Ampudia, Miguel Hernández Delgado y otros, ocupó el edificio Carolino. Los asaltantes portaban armas largas.

El rector decidió responder por la vía política: demandó del gobierno estatal la intervención de la fuerza pública para desalojar a los asaltantes, señalando que la Universidad no consideraría esto como violación a su autonomía.

Por su parte, el procurador del Estado, Jorge Luis Rosales Peimbert, se limitó a acordonar el edificio con las policías Judicial y de Tránsito. Hubo dos manifestaciones en apoyo a las autoridades de la Universidad. La primera el 28 de abril y la otra, el 1° de mayo.

Después de múltiples negociaciones y de que algunos rehenes fueron liberados de manera paulatina, a las 3 de la madrugada del 4 de mayo, los miembros del FEP, portando sus armas y bajo protección policíaca, desalojaron el Carolino.

El 6 de mayo, el Carolino fue devuelto a las autoridades universitarias. El día 7 se realizó una manifestación.

El 21 de mayo, el consejo universitario expulsó de la institución a 22 de los asaltantes del Carolino; suspendió de sus derechos universitarios a otros 23 y amonestó a ocho, en función de su grado de responsabilidad en los acontecimientos.

En fin, como dice la copla española:
Cuando recordar no pueda,
¿dónde mi recuerdo irá?
Una cosa es el recuerdo
y otra cosa recordar.

raultorress@hotmail.com