De acuerdo con los datos de la estimación oportuna del producto interno bruto (PIB) trimestral publicada por el INEGI, el país creció con cifras ajustadas por estacionalidad apenas 0.1% en términos reales entre abril y junio de 2019, respecto al trimestre anterior.

Durante el mismo periodo, las actividades terciarias crecieron 0.2%, las primarias se contrajeron -3.4% y las secundarias no mostraron variación en comparación con el trimestre anterior.

Por otro lado, en cuanto al crecimiento anual y con series desestacionalizadas el PIB creció 0.4% en términos reales en el trimestre aludido respecto al mismo trimestre de 2018. Por actividades económicas, el PIB de las actividades primarias creció 1.7% y el de las terciarias 1%, en tanto que el de las secundarias descendió -1.6%.

En su perspectiva semestral, el PIB aumentó 0.3% en 2019 en comparación con el primer semestre de 2018; en similar periodo las actividades primarias aumentaron 3.6%, las secundarias se contrajeron -1.8% y las terciarias crecieron 1.0%.

El júbilo presidencial de la mañana del 31 de julio pasado se debió, fundamentalmente, a que la probabilidad media de que se observara una reducción en el nivel del PIB real ajustado por estacionalidad del segundo trimestre de 2019 respecto al trimestre previo, que era en el mes de julio de 63.24%, muy alta según el documento publicado por el Banco de México que describe las estimaciones de los analistas privados consultados por éste, no se presentó pues, como vimos antes, el crecimiento fue de 0.1%.

Esta opinión paradójica presidencial, en cuanto a que los “expertos neoliberales” se equivocaron en sus probabilidades y el PIB trimestral no cayó, es obviamente muy criticada puesto que significa, más allá de que las probabilidades aludidas no se cumplieron, que el crecimiento del PIB no está a la altura de las promesas ofrecidas por el propio Andrés Manuel López de crecer a tasas promedio de 6%, 4% o 3%, incluso al 2% “neoliberal” —que fue muy crítico en su época opositora y que dijo que él haría mucho mejor papel que sus adversarios— y que en la comparación histórica de cifras representa el peor crecimiento del país desde el presidente Zedillo, cuando el PIB del primer trimestre de 1994 se ubicó en -5.7%.

Con estos datos, el panorama está en declive y el gobierno federal deberá poner mucha atención para evitar un colapso para el tercer trimestre, luego de que el ritmo en todas las actividades económicas ha evolucionado de manera desfavorable.

Las expectativas de los especialistas sobre los principales indicadores de la economía consultados por el Banco de México, en el mes de julio indican un crecimiento para el país a finales de 2019 de 0.8%, mientras que para 2019 la estimación es de 1.5%, así que México podría crecer a tasas de 2% “neoliberal” a partir de 2020. Esta estimación de los analistas privados será corregida en los próximos días pues corresponde al mes de julio del presente año, y sin duda será revisada a la baja.