A raíz de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, a partir de febrero del año pasado comenzó una serie de restricciones laborales y económicas que desembocaron en el despido de miles de personas, la reducción salarial de trabajadores y el cierre de negocios.
De acuerdo con un informe de la ONU, la pobreza y la pobreza extrema alcanzaron en 2020 en América Latina niveles que no se han observado en los últimos 12 y 20 años, respectivamente, así como un empeoramiento de los índices de desigualdad en la región y en las tasas de ocupación y participación laboral, sobre todo en las mujeres, debido a la pandemia del COVID-19 y pese a las medidas de protección social de emergencia que los países han adoptado para frenarla, informó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Según las nuevas proyecciones de la CEPAL, como consecuencia de la fuerte recesión económica en la región, que registrará una caída del PIB de -7,7%, se estima que en 2020 la tasa de pobreza extrema se situó en 12,5% y la tasa de pobreza alcanzó el 33,7% de la población.
Ello supone que el total de personas pobres ascendió a 209 millones a finales de 2020, 22 millones de personas más que el año anterior. De ese total, 78 millones de personas se encontraron en situación de pobreza extrema, 8 millones más que en 2019.
Situación en México
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) reporta que entre el cuarto trimestre de 2019 y el último trimestre de 2020 aumentó la pobreza laboral del país, pasando de 37.3 a 40.7 por ciento. Esto equivale a 50.4 millones de mexicanos que no ganan lo suficiente en su trabajo para pagar la canasta básica.
En 24 de las 32 entidades federativas creció la población a la que no le alcanza su salario para comprar la canasta básica. En Quintana Roo el aumento fue de 14.7 puntos porcentuales; en Tabasco y Ciudad de México, de 10.4 puntos y en Baja California Sur, de 9.1 puntos. Fueron las entidades más afectadas.
A raíz de la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, a partir de febrero del año pasado comenzó una serie de restricciones laborales y económicas que desembocaron en el despido de miles de personas, la reducción salarial de trabajadores y el cierre de negocios. Eso sin contar el cierre de las fronteras que provocó un paro en la actividad turística y comercial del país.
Datos del IMSS indican que en los meses de marzo a julio de 2020 se perdieron un millón 18 mil trabajos formales, y aunque entre agosto y noviembre se recuperaron 555 mil plazas laborales, para diciembre se perdieron otras 278 mil fuentes de empleo.

Sumado con las 48 mil plazas recuperadas en enero de este año, reportadas por el IMSS, el gobierno mexicano deberá contar entre febrero y marzo de 2021 la recuperación de más de 742 mil empleos formales para regresar a los niveles anteriores a la pandemia.
En el año anterior 2.4 millones de personas perdieron su empleo a causa de la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19 y los más afectados fueron los trabajadores de restaurantes y hoteles e informales.
Fue una caída histórica, al menos desde que hay registros disponibles, a partir del 2005. En la crisis de 2008 se perdieron sólo 450 mil empleos.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN) del Inegi, el número de personas ocupadas pasó de 55.7 millones en el cuarto trimestre de 2019 a 53.3 millones en el cuarto trimestre de 2020.
Por tipo de trabajo, se perdieron 684 mil formales y un millón 669 mil informales, por lo que éstos últimos representaron 71 por ciento del total.
Con información de ONU y Puntoporpunto.









