Una de las mejores satisfacciones al acabar de correr cuando se hace de forma regular es la sensación de satisfacción y bienestar que se siente y que acompaña al cansancio físico. La razón es que durante la práctica del ejercicio el organismo libera unos neurotransmisores denominados endorfinas, a los que también se conoce como la hormona de la felicidad, pues regulan la parte del cerebro en la que se gestiona el sistema de acción-recompensa.

Correr

  • Aumentando la motivación y la capacidad de concentración.
  • Reduciendo la irascibilidad y el sentimiento de frustración.
  • Mejorando la calidad del sueño.
  • Ayudando a tener una vida social más activa  
BENEFICIOS DE CORRER

Todo ello, además, acaba por ser un excelente acicate para continuar practicando regularmente el ejercicio físico.

El solo hecho de decidir iniciar la práctica regular de cualquier tipo de ejercicio físico de forma habitual, desde bailar a correr o ir al gimnasio, ya implica un cambio de rutina vital que genera motivación y satisfacción. Pero esto es únicamente una consecuencia psicológica que aporta la determinación de llevarlo acabo. 

Otra cosa es empezar a hacerlo, pues implica un cambio en los hábitos de vida que inicialmente rompe la comodidad de la rutina. Y mantener el esfuerzo en el tiempo puede resultar más difícil, si no fuera porque es el propio organismo el que se encarga de convencerte con sus propias sensaciones y los beneficios fisiológicos que el ejercicio aporta al organismo.

Correr es un deporte aeróbico que incide directa y positivamente mente sobre la salud cardiovascular y la capacidad respiratoria: mejora la circulación y el oxígeno llega más y mejor a todos los tejidos del organismo, incluido el cerebro. Y una de las consecuencias es una mayor liberación de endorfinas. Sin embargo, el ejercicio regular permite enseñar al organismo frente al estrés. De hecho, éste percibe el esfuerzo físico como una situación de estrés, pues al realizarlo aumenta la frecuencia cardíaca y se acelera la respiración.

Pero en este caso el estrés dura mientras se corre y en poco tiempo el cuerpo se acostumbra a verse sometido a pequeñas dosis de estrés de duración limitada que sirve para liberar serotonina y, por la acción de este neurotransmisor, la tensión acumulada durante el día y eliminar la ansiedad que ésta pueda haber generado.

De este modo el estrés mental y emocional se combate con pequeñas dosis de estrés físico, mejorando el estado de ánimo. Asimismo, al correr se inicia una suerte de terapia dirigida a mejorar la autoestima, en la medida que se van logrando los objetivos que llevaron a la decisión de practicar ejercicio regularmente y que dan paso a otros nuevos.

Por último, no hay que olvidar que la recompensa final es una buena salud, ya que el ejercicio físico conlleva un sistema inmune más eficaz, lo que implica un menor riesgo de sufrir infecciones, y, dado el caso, permite reducir y controlar factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes tipo 2 o la obesidad.