Muchas veces no sabemos como ayudar a nuestro cuerpo con los problemas de salud que se nos presentan, pero una de las mejores maneras de cuidarnos es comer sano, por eso Cinco Mujeres se dio a la tarea de buscar alimentos que te ayuden a mejorar tu metabolismo y a tu tiroides.

La tiroides es una glándula con forma de mariposa que regula el ritmo de muchas actividades del metabolismo, como la velocidad a la que se queman las calorías (por eso afecta al peso) o lo rápido que late nuestro corazón. Además, participa en el control de la temperatura corporal, la sensibilidad a otras hormonas y el desarrollo del cerebro al nacer.

Una disfunción en la tiroides puede conducir a un hipotiroidismo, cuando la glándula no produce suficiente hormona tiroidea; o a un hipertiroidismo, cuando produce en exceso.

Los problemas de tiroides afectan a millones de personas de todo el mundo, pero existen alimentos que se pueden incorporar a la dieta para ayudar a mantener la tiroides saludable, nutrientes específicos para mantener un correcto funcionamiento.

Entre las cosas que afectan a su actividad están las toxinas. Por eso, una manera de mantenerla equilibrada es incluir los siguientes elementos en tu alimentación:

Zinc

Este nutriente representa la primera carencia que se necesita para que la tiroides falle. «Juega un papel fundamental ya que actúa como vehículo para que la T3 llegue al ADN de cada una de nuestras células y cumpla su función, cualquiera que esta sea, según el órgano».

El zinc favorece con el correcto funcionamiento de la glándula prostática y el desarrollo de los órganos reproductivos, previene el acné al regular la actividad de las glándulas sebáceas, interviene en la síntesis proteínas y en la síntesis de colágeno, colabora con la cicatrización de heridas, es protector hepático, es esencial para formar los huesos y ayuda a mantener los sentidos del olfato, el gusto y las funciones oculares normales, entre otras tantas funciones.

Se encuentra en una amplia variedad de alimentos ricos en proteínas, como la carne, alimentos de mar, la yema de huevo, hígado, y alimentos de origen vegetal como las algas, las legumbres, nueces de pecán, y la soja.

El zinc favorece con el correcto funcionamiento de la glándula (Getty)

Yodo

Otro mineral conocido porque su carencia hace que la glándula no funcione es el yodo. Sin suficiente yodo, la tiroides simplemente no puede producir sus hormonas.

El yodo es un oligoelemento que se encuentra principalmente en los mariscos, algas, plantas que crecen en suelos ricos en yodo, sal de mar sin refinar y sal de mesa yodada. «La sal yodada es la base para conseguir el yodo en nuestra alimentación. Ante su falta, es bueno conocer el agua de mar, que nos provee de todos los minerales en forma sinérgica, incluido el yodo, cocinar con agua de mar es una buena alternativa para no caer en esta carencia y sufrir de alteraciones en el funcionamiento de esta glándula».

Selenio

Se considera como uno de los nutrientes más importantes que ayuda a regular los niveles de la tiroides. Sin selenio no hay hormona tiroidea activa, no funciona aunque haya salido de la hormona tiroidea denominada T4, no se puede transformar en la hormona activa denominada T3.

Los alimentos naturalmente ricos en selenio, especialmente las nueces y pescados, muchas veces no llegan a mantener los niveles suficientes y suele ser necesario suplementarlo.

También está presente en el arroz integral, quinoa, trigo sarraceno, pasas de uva, cebolla, ajo, productos de origen animal como el queso y los huevos, el pollo, carne de vaca, y también en algunos pescados como el atún. Los mariscos son también importantes fuentes de selenio.

Litio

Uno de los principales y más rápidos nutrientes que frenan la salida de la hormona tiroidea es el litio.

«Toda persona que está medicada con litio va a tener un hipotiroidismo totalmente adquirido y también reversible es decir, que sacando el litio la glándula vuelve a funcionar perfectamente»

Vitamina A

La vitamina A funciona como una hormona que llega hasta el ADN como mediadora de la acción de la hormona tiroidea, que también funciona actuando sobre el ADN de todas las células

No hay ni una célula de nuestro cuerpo que quede sin ser receptora de la hormona tiroidea y por ello para esta acción es necesaria una dosis adecuada de vitamina A, que muchos por carencias nutricionales no tienen las cantidades necesarias»; las fuentes de vitamina A son los: pigmentos naturales que se pueden encontrar en frutas y hortalizas de color rojo, naranja y amarillo, o también en vegetales verdes oscuros.

Las principales fuentes de vitamina en el reino animal, son la yema de huevo y el aceite de hígado de pescado. Entre los vegetales, zanahoria, batata, calabaza, zapallo, ají, espinacas, lechuga, brócoli, coles de Bruselas, tomate; y en las frutas, damasco, durazno, melón, papaya, mango.

Hierro

Otro mineral que muchas personas carecen es el hierro, de vital importancia dentro de la glándula tiroides para que se produzca la síntesis de la hormona tiroidea.

Si una persona está muy anémica, la carencia de hierro puede ser un motivo de que la glándula no esté funcionando.

«Si se necesita incrementar el hierro en sangre, se puede dar agua de lentejas, hirviendo una buena cantidad de lentejas y bebiendo el agua donde se concentra el hierro -recomendó la especialista-. Las fuentes de alimentos ricos en hierro incluyen carne (especialmente hígado), pollo, pescado, almejas, ostras, legumbres, espinacas y hortalizas de hoja verde. Pese a la creencia generalizada, la leche, es una fuente pobre de hierro».