Un 2 de octubre de 1968, “No se olvida” y “Nunca más”, frases simbólicas porque fue una fecha tatuada con sangre en la historia de México, una matanza que dejo huérfanos, madres sin hijos, viudas; un hecho que además del gran dolor provoco miedo en la población; los mexicanos sufrieron por ver a tantos inocentes morir por perseguir sus sueños.

Quisiera compartir un poco sobre este tema, porque mi intriga y nace el deseo de saber más sobre lo ocurrido hace 50 años, ademas que sean estas líneas un pésame a esas familias que sufrieron por la pérdida de sus seres queridos, en esa trágica noche de Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Cultura, calificada por expertos como un genocidio, donde no hay culpables, nadie fue encarcelado por esto.

El gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, fue intolerante a estas manifestaciones por parte del Consejo Nacional de Huelga, investigaciones revelan que los que ejecutaron la orden fueron el Ejército Mexicano y el grupo paramilitar Batallón Olimpia. Las preguntas sin resolver ¿Quién dio la orden de iniciar la matanza?, ¿Donde estuvo el respeto a la libertad de expresión?, el derecho a manifestarse, la tolerancia a nuestros opositores ¿Dónde quedaron?; todo fue callado, masacrado y exterminado con las armas.

Esta masacre cumple 50 años y es un hecho que no debe volver a repetirse en nuestro país, la sangre derramada fue un acto impune, sin escrúpulos y violento los derechos humanos. Es un buen día para reflexionar sobre un hecho lamentable, del cual aun no hay una explicación lógica, más que la soberbia.

En su momento el Presidente Vicente Fox creó una Fiscalía Especializada para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, con la idea de buscar culpables, ese órgano considero responsables a: Gustavo Díaz Ordaz, (presidente de México) Julio Sánchez Vargas (Procurador General de la República), Salvador Toro (agente del Ministerio Público), Miguel Nazar Haro (comandante de agentes) y Luis de la Barreda Moreno (Dirección Federal de Seguridad). Con la muerte de Díaz Ordaz, en 1979, no se pudieron fincarle cargos.

En 2005, se ordenó la detención de Luis Echeverría (quién en 1968 fungía como Secretario de Gobernación y posteriormente Presidente de México) con la condición de arresto domiciliario, así como el arresto de otras 55 personas, pero un revés judicial anuló esa sentencia y se le exoneró en 2009 a Echeverría pues afirmó que no existía prueba que lo inculpara por estos hechos.

Así que nadie pago por esta masacre en nuestro país y es un acto más de impunidad, un 2 de octubre que no debe repetirse ni olvidarse.

Fuentes:
https://aristeguinoticias.com/0110/mexico/45-aniversario-de-tlatelolco-la-justicia-en-el-olvido/
https://www.uaeh.edu.mx/docencia/P_Lectura/prepa4/2014/1/Rese%C3%B1a%20-%20Conflicto%20Estudiantil%201968.pdf